Díficil?… tal vez, imposible?… Nunca   Leave a comment

Me gustaría compartir con Uds. este artículo que encuentro muy apropiado para recordar que la tolerancia y aceptación tienen raíz en la familia si no enseñamos a nuestros hijos estos principios básicos, no esperemos más adelante que en el mundo exista la paz, la hermandad y el entendimiento… pongamos nuestro granito de arena para convertir el idealismo de un mundo mejor en una realidad…

Dioses diferentes
Como convivir, respetar y lidiar con los asuntos de fe en los casos de más de una religión en una familia
Patricia Prieto
patricia.prieto@laopinion.com
23 de noviembre de 2007
En la casa de Elizabeth Kaplan, en el mes de diciembre se practican los rituales tradicionales de la Navidad católica y del Hanuka hebreo. Así lo decidieron ella y su esposo Robert, para exponer a sus tres hijos a las dos religiones.

 

“Criar a nuestros hijos dentro de la religión católica y judía no ha sido difícil”, dice Kaplan, residente de Studio City, California. “Tal vez porque desde el comienzo de nuestra relación hemos reconocido y respetado las costumbres y celebraciones tradicionales de las dos religiones”.

 

Lo mismo ocurrió en el hogar de la familia Simmons, del estado de Delaware. Con más de 25 años de casados, los integrantes de esta pareja expusieron a sus tres hijos (hoy adultos) a las religiones católica y judía, sin ningún tipo de presión e interés de ganar un adepto a su religión.

 

De común acuerdo, los Simmons criaron a sus tres hijos en las dos religiones y cuando alcanzaron la preadolescencia pudieron decidir por sí mismos qué religión querían seguir.

 

En opinión de Corie Skoinick, terapeuta de matrimonios y familias en el área de Los Ángeles, estas dos parejas han podido criar a sus hijos dentro de un ambiente de armonía religiosa porque desde el comienzo de su relación tuvieron en cuenta dos de los principios fundamentales de la formación del ser humano: el respeto y la tolerancia hacia todo individuo, hacia su integridad.

 

Ana Nogales, psicóloga y terapeuta de familias e individuos en los condados de Los Ángeles y Orange, corrobora lo dicho por Skoinick al explicar que en los hogares interreligiosos donde se practican los principios fundamentales de amor y respeto hacia el prójimo (que fundamentan todas las denominaciones religiosas), “no se presentan conflictos en la crianza de los hijos”.

 

Partiendo de esta base, Nogales indica que lo más sabio que puede hacer una pareja es practicar en su hogar los principios dogmáticos que las dos religiones que profesan tienen en común y, partiendo de allí, a medida que sus hijos van madurando en su pensamiento crítico, explicarles cuáles son las creencias específicas de cada una de las dos religiones y qué aspectos las diferencian.

 

Skoinick, quien por varias décadas formó parte del Departamento de Psicología de la Universidad del Estado de California en Northridge (CSUN), agrega: “Cuando a los hijos se les enseñan los principios fundamentales del amor, el respeto, la tolerancia, hacer el bien, no robar ni matar, se crían niños con conceptos básicos de espiritualidad que están comprometidos con asuntos sociales, más allá del aspecto religioso”.

 

Edgar Villamarín, psicólogo con práctica en Los Ángeles, explica que los problemas de crianza que se presentan en los matrimonios interreligiosos tienen su raíz en los siguientes factores:

  • Los esposos no hablaron durante su noviazgo sobre qué religión iban a inculcar a sus hijos.

  • “La religión es un tema muy importante”, denota el especialista. “De hecho, ha sido la causa de muchas guerras de la humanidad. Por eso es importante que antes de contraer matrimonio y de planear cuántos hijos van a tener, la pareja se ponga de acuerdo si va a escoger una religión o si va a compartir las creencias de ambos para educar a los niños”.

  • Alguno de los cónyuges considera mal o critica las creencias religiosas de su compañero y lo hace delante de los hijos. Esto ocurre cuando los esposos no se respetan como individuos, en todo sentido.

  • Los esposos no consideran la crianza de los hijos más allá de los dogmas de su religión, no ven los valores morales, humanos y sociales que deben existir en la educación de los niños.

  • Isabel Gómez-Bassols, psicóloga y terapeuta familiar, señala que los problemas también se presentan cuando uno de los miembros de la pareja, que en un principio tenía la misma religión, se convierte a un credo muy diferente al anterior.

“En algunos casos, la pareja termina divorciándose y los niños confundidos por las discusiones que presenciaron”, comenta la especialista.

 

Gómez-Bassols trae también a colación los matrimonios donde alguno de los esposos es ateo y el otro practica alguna religión.

 

Para evitar conflictos, dice, es importante que los esposos se respeten mutuamente y no pongan en tela de juicio las creencias del otro.

 

Lo cierto, agrega la experta, es que los hijos por lo general terminan practicando la religión de aquel padre que está más comprometido con sus creencias.

 

Mantener siempre una actitud de respeto cuando se está participando en una tradición religiosa que sólo pertenece a la religión que practica su compañero o compañera.

 

Respetar la decisión que tome cada uno de los hijos de acompañar o participar a alguno de los padres a las celebraciones tradicionales de su religión.

 

Respetar la decisión que tome cada uno de los hijos de pertenecer a un credo específico.

Publicado noviembre 23, 2007 por danny en Ojo Crítico

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