La Oración   Leave a comment

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La influencia ejercida por la oración en planos superiores es invalorable. La oración debe salir del corazón y tener un interés comunitario y humanístico. El secreto de la oración es dar, ofrecer y no pedir. Porque el Padre lo sabe todo, todo lo ve y en justicia cósmica distribuye a cada cual lo que se merece. Aquel que pide sin antes dar se aleja del concepto divino. Quien obra bien se aproxima a Dios. La oración debe comenzar con una plegaria de dádiva para que logre su mayor efecto. Por ejemplo, podemos orar por nuestro planeta tierra y visualizarlo cubierto de mucha luz y mucho amor. Luego, de acuerdo a nuestras inquietudes, anhelos y virtudes, podemos comenzar nuestra oración personal, ya sea metafísica, planetaria, cristiana, magnética o hecha de corazón.

Por favor no nos acordemos de la oración sólo cuando tengamos problemas. No compartamos solamente las tristezas, compartamos también las alegrías. Oremos elevando nuestras mentes al unísono de nuestro corazón y sintamos la gracia infinita de orar por los que sufren. Después, hagamos nuestras peticiones agradeciendo de antemano que están cumplidas.

No se puede orar cuando estamos llenos de soberbia y rencor. Podemos orar en cualquier sitio y en cualquier momento ya que Dios está en todas partes y dentro de nosotros mismos. Oremos en armonía con la naturaleza y el cósmico.

publicado octubre 15, 2007 por danny

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