El Islam   Leave a comment

LA VIDA RELIGIOSA MUSULMANA

Su libro sagrado, el Corán, forma la base de la cultura musulmana. La ley islámica viene descrita en la saría. El islam propugna una fe sencilla, sin dogmas complicados para el creyente, así como la oración, el ayuno y la limosna.  Es llamativa la homogeneidad de la vida religiosa a pesar de que el Islam no dispone de intermediarios notables entre Alá y los fieles, ya que los rituales como las abluciones o la oración diaria son personales y las jerarquías desaparecen frente a la práctica religiosa. En el Islam no hay sacerdotes y la relación del fiel con Alá es directa y sin intermediarios

La vida de los creyentes musulmanes está marcada por las oraciones, desde el nacimiento hasta el instante de la muerte. Es costumbre susurrar al oído de los recién nacidos frases del Corán, y también a los moribundos.

LA PRACTICA RELIGIOSA

Los musulmanes creen que el hombre existe como exponente supremo de la creación de Alá y que debe construir su destino. El hombre es Libre en su voluntad y sus acciones y puede decidir seguir o no el camino que Alá le ha mostrado a través de su profeta Mahoma, pero, silo hace, forma parte de una comunidad extensa e identificada. Los cientos de millones de musulmanes que escuchan la llamada del almuédano se sienten hermanos y se reconocen mutuamente por su devoción a Alá.

LOS PILARES DE LA FE MUSULMANA

La práctica religiosa musulmana gira en tomo a la oración, el ayuno, la limosna y la peregrinación. Se denominan «los cinco pilares de la fe» y tienen las siguientes características:

– El primer pilar: la shahada o testimonio de fe, es expresar con total convicción y en forma voluntaria: No hay otra divinidad con derecho de ser adorado sino Dios, y que Muhammad, es el Mensajero de Dios (Ash – hadu an la ilaha illa Allah, wa ash-hadu anna Muhammadan  rasulullah).

Esto significa, la afirmación de la unidad absoluta de Dios la que ha sido  predicada por todos los Profetas y Mensajeros, desde Adán hasta el último de ellos, Muhammad (PYB).

Esta declaración contiene en sí misma, los dos conceptos básicos:a)  Tawhid (Monoteísmo: Creer en que todo cuanto hay en los cielos y en la tierra pertenece solo al Creador), yb) al Risala (El Mensaje: Es el canal de comunicación, a través de los Profetas, entre Dios y la humanidad)

– La ozalà u «oración» es el segundo pilar. Los musulmanes deben orar cada día cinco veces. Lo hacen al alba, al mediodía, a media tarde, al ocaso y por la noche, con la particularidad de tener que realizar cuatro posturas principales al tiempo que recitan la chahada y otras oraciones: de pie, inclinado, prosternado y sentado sobre los talones. Los almuédanos entonan el verso «Alá es grande» desde los alminares de las mezquitas y, al oírlo, todo musulmán sabe que es el tiempo de rezar y deja por unos momentos cualquier actividad que esté realizando.

Previamente antes de orar, los musulmanes tienen que purificarse por medio de la limpieza del cuerpo, como se expone en la aleya número 7 de la azora 5 del Corán:

Creyentes!, cuando os dispongáis a hacer la azalá, lavaos el rostro y los brazos hasta el codo, pasad los manos por la cabeza y lavaos los pies hasta el tobillo.»

Los viernes, que es el día santo de los musulmanes, el rezo se hace de forma colectiva y obligatoria.

El tercer pilar: el zakat o contribución social, consiste en la purificación de los bienes de los pudientes, mediante la destinación de un porcentaje excedente de esos mismos, para los pobres y necesitados.Entre sus beneficios cabe destacar el afianzamiento de lazos entre los pobres  y ricos, puesto que el ser humano tiende por naturaleza a amar a su benefactor, como así también erradica del alma la avaricia y la mezquindad,  como reza en el Sagrado Corán, al dirigirse al Mensajero: “Toma de sus riquezas una caridad para purificarles y enriquecer sus almas con ella”.

El sawn o «ayuno» es el cuarto pilar. El cumplimiento del ayuno durante el ramadán, mes noveno del año, es una de las celebraciones islámicas más conocidas. Se trata del mes de ayuno y de reflexión religiosa a través de las lecturas del Corán y de los ritos establecidos.

El ayuno es obligatorio para todo musulmán adulto y está Prohibido comer, beber o fumar, desde que sale el sol hasta que se oculta. La elección de este mes se corresponde con el tiempo en el que Mahoma recibió la Primera revelación.

En la puesta del sol, que marca el final del ayuno diario, los musulmanes se reúnen para recitar el Corán y para comer.

El día que acaba el ramadán, se realiza una fiesta con un menú especialmente cuidado. Como el calendario musulmán es lunar, el mes de ramadán puede coincidir con cualquier momento de nuestro calendario.

El hajj o «peregrinación mayor» es el quinto pilar de la fe. Todo musulmán que tenga salud y recursos para afrontar un viaje a La Meca tiene el deber de realizar al menos una peregrinación en su vida a la ciudad sagrada. El azaque o «limosna» es el quinto pilar. La vida religiosa islámica y la plegaria marcan el ritmo del día, del año y de la existencia. Estas oraciones y rituales son los puentes de unión entre los musulmanes y Alá.

CARACTERÍSTICAS DEL MUSULMÁN Y LA MUSULMANA

Los modales en el Islam son conductas externas que reflejan la personalidad del creyente, la cual esta formada por una serie de características, entre estas está:

– La paciencia: Un atributo básico de un buen creyente es el no enfadarse. “Los creyentes son los que buscan la ayuda de Allah a través de la paciencia y la oración”.

– Al Dikr: Otra característica básica de un buen creyente es que siempre tiene a Allah en mente.  El buen creyente busca el recordatorio ideal para cada momento y lugar .- Hace suplicaciones a allah. Siempre esta conciente que Allah lo escucha y le suplica para que lo perdone, lo guíe, le de el Paraíso, y todo lo bueno.

– Amar a Allah y a su mensajero: amar a Allah y a su Profeta por encima de todas las cosas, el Profeta (p. b. A. e.) nos informa que para ser buenos creyentes necesitamos de tres características: 1. Amar a Allah y a su mensajero sobre todas las cosas, 2. Amar y odiar por Dios solamente, 3. temer el volverse incrédulo como temer ser arrojado al fuego.

– Buenos deseos: es querer para su hermano lo que quiere para si mismo.

– Compromiso con los demás: Continuando, el musulmán tiene obligaciones sobre sus padres, sus familiares, sus vecinos y los musulmanes en general. Un musulmán no puede dejar de saludar a su hermano más de tres días. Una persona que come hasta llenarse a sabiendas de que su vecino tiene hambre no es musulmán.

– Respeto a los asuntos ajenos: Muhammad nos dijo que el mejor Islam de uno es no meterse en asuntos ajenos. Allah y su mensajero nos han advertido de no calumniar a nuestros hermanos, de no hablar de ellos cuando estén ausentes, aunque supiésemos de un error suyo es mejor ocultarlo y no decírselo a los demás. Quien cubre el error de un hermano Ala le cubrirá sus errores en el día del juicio.

– Conocimiento: Otra característica del creyente, es querer incrementar su conocimiento. Muhammad (p. b. A. e.) pedía constantemente a Allah -Alabado y Exaltado- que no permitiera que se metiera el sol hasta que el aprendiera algo nuevo. O sea, todos los días quería saber algo más sobre su Fe. También Allah dice en el Corán: “Acaso son iguales aquellos que saben a los que no saben”.

– Decir La verdad: Otra característica del creyente es decir siempre la verdad. En una ocasión le preguntaron a Muhammad (p. b. A. e.) ¿Puede ser el creyente cobarde? y él contestó que Sí. Otra vez le preguntaron si puede ser el creyente avaro? y dijo que Sí, y luego le preguntaron si puede ser musulmán quien miente? y dijo que No. El musulmán es de palabra y el mentir es característico del hipócrita.

– Arrepentimiento: El creyente siempre busca el perdón de Allah, puesto que no se siente ángel ni cosa parecida

– Al Tawaqul: Poner dependencia en Dios . El creyente saber que todo el dominio está en las manos de Allah, que no sucede algo sin que Dios lo quiera y que Dios provee de alimentos a sus siervos como a un ave cuando sale de su nido en la mañana regresa en la tarde alimentado.

– Las obras: Otra característica del creyente es el querer adelantar buenas obras [sabiq bil jairat] por temor a Dios . Hacer más de lo que Dios le obliga, esperando que aquello que haga de más,  complete aquello de lo que falló en lo obligatorio.

– Aseo: Otra característica del buen creyente es que es limpio (mutajr). Saber siempre que Dios ama a los limpios y ordenados.

– Ihsan: Otra característica del creyente es saber que Dios siempre le vigila, a pesar que uno no lo ve ni oye.

EL ISLAM Y LAS OTRAS RELIGIONES 

El Isláni no niega la Verdad a otras religiones, pero declara que secuaces ulteriores han adulterado esta Verdad por sus propias invenciones y esto era el motivo por el cual Dios envió al Profeta Muhammad (con él sea la paz) para purificar la religión de Dios. Todas las religiones manifiestan algunos aspectos de la misma Verdad, pero el énfasis puede variar de acuerdo a la necesidad del hombre de un período, una época o raza. El Islárn es la religión para todos, y siendo la manifestación más comprensible de esta Verdad, provee de una vía completa y de un equilibrio perfecto.

El segundo hecho tocando a la relación con otras religiones es la cronología que establece el Corán. El Islam es de la línea de todas las religiones cuyos profetas apartenecian a la familia

de Abrahán. La tradición judaica que empezaba con Ishúq (lsaác), hijo de Abrahán, llegó a término con Cristo, quien era el último profeta en esta rama familiar. Muhammad (la paz sea con él) era descendiente de lsma’il Qshmaé1) el otro hijo mayor de Abraltán. A los profetas de otros linajes ha sido aludido en el Corán pero no se ha referido a ellos, exceptuando a Núlt (Noé), como de ejemplos. Sin embargo, como claramente expresa el Corán, que no existe ni una sola morada humana en la faz de la tierra, donde no haya surgido un profeta y a donde Dios no haya destinado Su Mensajero para guiar a su gente, un musulmán no puede denegar Verdad a las religiones que no apartienen a esa tradición. Todo lo que puede señalar es la adulteración de esta Verdad, la mezcolanza de la palabra de Dios con la palabra de hombre, su no‑conservación en su forma original. 

publicado octubre 6, 2007 por danny

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